miércoles, 28 de agosto de 2013

Bendita estupidez



La mayor bendición de este mundo es ser un idiota. Así de simples son las cosas, entre más idiota es una persona más tranquila y feliz es la vida, entre más culto e intelectual se es, la vida es cada día más jodida que antes, aburrida, tediosa y realmente un fastidio de vivir.
                Hace algún tiempo comencé a decir que no hay mayor bendición el ser inculto, después creció a la estupidez y ahora solo admito y acepto el hecho de que la mayor bendición que la gente puede pedir es la estupidez. Al principió aquellas personas que buscan con ansía y mucha hambre el conocimiento y la cultura de aquello que nos rodea se magnifica y asombra con lo que encuentra día con día, pero al poco tiempo todo comienza a perder sentido, ha cada libro leído diez más aparecen por leer, ha cada conocimiento adquirido muchas cosas más aparecen y demuestran que realmente no sabes ni el más mínimo detalle de lo que buscabas, seguirás buscando y aprendiendo pero con el tiempo te darás cuenta de una cosa y es que el tiempo invertido fue más que desperdiciado.
                Al comenzar a cultivarte intelectualmente comenzaras a desarrollar tus propias teorías y formas de pensar, analizar y entender mejor las cosas, tu visión crecerá y tu vocabulario engrosara a niveles inimaginables, palabras que jamás habías escuchado o si quiera habías imaginado el cómo usarlas comenzaras a redactarlas en una serie de diálogos rebuscados para la explicación de un pequeño tema o idea y que claro con el tiempo, el vocabulario, diálogos y conversaciones con personas o amigos poco cultivados no serán otra cosa más que un montón de palabrerías torpes y decadentes, demostrando el poco interés intelectual de la gente provocando una terrible pereza en tu persona para conversar con aquellas personas que eran tus amigos. Comenzaras a ser una persona pedante, presumida y altanera, veras el mundo con otros ojos y con el tiempo te darás cuenta que entre más conocimiento más aburridas son las cosas.
                 Veras, entenderás y lograras analizar muchas cosas, logrearas ver los detalles y comprenderás las acciones de muchas otras, pero la sorpresa se desvanecerá, la inocencia de las cosas desaparecerá y todo se volver gris y aburrido. Con suerte algunas personas llegaran a admirarte, pero con esa admiración no se puede hacer nada, otros te odiaran y al igual que la admiración, el odio es algo con lo que no se puede laborar. La vida perderá cada día más sentido y las cosas más insignificantes y que suelen sorprender para ti solo será la mayor de la insignificancia, dudaras de las existencias y de muchas más cosas y claro está, dudaras del hecho de haber deseado buscar el conocimiento, te darás cuenta que las horas, días, meses e incluso años invertidos en la búsqueda de la adquisición de conocimiento fue un tiempo desperdiciado o solo mal invertido.
                El conocimiento solo marchita la sorpresa mientras que la ignorancia acrecienta la sorpresa y la diversión de las nuevas cosas. El no buscar más allá de lo necesario, el no explorar las cosas a profundidad y el solo disfrutar de los momentos es realmente una bendición, no desgasta, no se invierte más del tiempo que se necesita y claro se disfrutan las cosas con simpleza y mucha alegría.   

               

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