viernes, 14 de diciembre de 2012

Ser psicólogo, un arte que de verdad mata.



Durante el estudio de esta grandiosa carrera he encontrado demasiadas cosas que son enfermizas al igual que asombrosas. Que mejor que poder juzgar a las personas sin tener problema alguno, que mejor que poder hacer que las personas hagan lo que uno más quiere y desea, lo peor de todo es que  la vida de una persona, depende de un pequeño hilo llamado ética, tema que a mi persona es muy maleable.

El ser psicólogo es algo de verdad complicado, quizás aun más complejo que la medicina, por la simple razón que la mente humana es muy inestable, cambiante y no tiene una estructura o una guía, y lo más complicado es la forma en la que se comporta la persona, la psicología es un verdadero arte que vale la vida. 

El día de hoy, una aventura que revela lo la verdad de el como es que nos ven a los psicólogos. Tras una conversación de lo malo y perjudicial que es la carrera (visto de una manera individual personal, hacia la persona que estudia psicología) para la persona que lo estudia, en ese momento un “acompañante” pregunto, de donde se conocen, mi amigo menciono – De la escuela, todos somos psicólogos-. Las peores palabras ya que puso rostro de sorpresa y solo menciono (cito) que miedo. Es claro que la carrera tiene mala fama, pero la fama que tiene esta carrera dentro de las mismas aulas es aun peor, más toxica, enfermiza y distante, la vida de un psicólogo es asida, solitaria y peor aun, mal vista.

Lo peor de esta carrera es que la vida toma dos caminos principales, el desinterés social o la simpatía extrema. Y ambos caminos llevan a un lugar tétrico y solitario,