La mayor ilusión masculina, lo que un hombre muchas
de las veces desea y busca con esfuerzo además de presumir con orgullo ante sus
amigos, presumiendo el numero de mujeres con las que ha tenido relaciones
sexuales y claro presumiendo en algunos casos el numero de orgasmos que ella
obtiene, mencionando firmemente la experiencia sexual necesaria para realizar
este tipo de actos tan inmejorables e insuperables. El mayor sueño social que
verdaderamente es una mentira y más que eso, es una verdadera falacia.
Muchos de los hombres que tienen relaciones sexuales
presumen el hecho de haber obtenido “sexo”, algunas mujeres presumen (en casos
especiales y quizás selectos) el número de hombres con los que han tenido
relaciones, mencionando que el hombre solo sirve realmente para ello; pero
durante mi estudio, he logrado concluir que esta experiencia sexual es falsa. Este
acto tan placentero y buscado (de manera principal por el hombre) es el acto
más primitivo y que no ha sufrido ningún tipo de cambio durante miles de años y
que ha sido trasmitido genéticamente durante la evolución del ser humano. Es
verdad que el “sexo” se ha convertido en un acto con una ideología sentimental,
dándole al acto sexual la mayor jerarquía en una relación, estableciéndolo como
una de las bases para el hecho de mantener una relación duradera ó como
realmente es y un grupo amplio de personas lo ve y lo hace, el acto sexual es
puramente un acto egoísta, es la simple búsqueda del mayor placer humano. Pero la
experiencia sexual ¿realmente existe?
Esta es la pregunta que me formule y que ahora
contesto con seguridad y bases, de manera clara y firme les digo que no existe
tal experiencia.
Para lograr entender de manera clara esta conclusión,
debo mencionar y aclarar algunos puntos previos, con los cuales se lograra
demostrar la razón de la inexistencia de la experiencia tan deseada y
presumida.
Para comenzar mencionare algunos puntos de herencia genética.
Muchas personas se sorprenden con el hecho de ver como es que las nuevas
generaciones tienen una asombrosa respuesta con relación a las nuevas
tecnologías y como es que la misma tiene cambios en extremo rápidos. Esto no es
gracias a que unos alienígenas vinieron hace algunos años y se los mostraron a
los ingenieros y científicos en sueños, tampoco es que un ser misterioso y
elevado llegue a nosotros en sueños y nos presente esta tecnología, esto es gracias
a nuestra herencia genética. Muchas de las veces cuando vemos a un bebe con su
familia y se menciona algún rasgo representativo de el nuevo miembro, la
familia en automático menciona “esos son los ojos de su mamá”, “es la nariz del
papá”, “tiene el mismo cabello que su mamá “, dentro de todas esta herencia física,
también hay una herencia cerebral e intelectual. Dentro de esta herencia
cerebral e intelectual, va contenida una carga genética de muchas de las
experiencias y conocimientos que tuvieron previamente los padres, ayudando ha
que el hijo desarrolle con mayor facilidad el uso de las nuevas herramientas y
tecnologías en este caso, demostrando que los niños de ahora no vienen con un
chip en el cerebro.
Pero ahora se preguntaran “¿qué relación tiene esto
con la experiencia sexual?” Esta es una excelente pregunta ya que si
previamente vemos que todas nuestras experiencias obtenidas son transmitidas ha
nuestros hijos, ¿por qué no se transmite nuestra experiencia sexual? Quizás en
este momento queden asombrados, perturbados o piensen que solo pienso en sexo y
tengo una visión sexual sobre la situación, el como es que puedo pensar en
ello, pues pienso en ello por que eso es lo que estudio y es lo que le interesa
a la sociedad realmente, fuera de este falso puritanismo, el sexo es una de las
bases y pilares de la sociedad; pero nos salemos del tema así es que regresemos
a la explicación.
Si se transmite la experiencia que se obtiene con el
uso de nuevas tecnologías, con el aprendizaje escolar y con diferentes
habilidades que nos cuestan trabajo obtener, ¿por qué no se transmite por igual
toda la experiencia obtenida en el ámbito sexual? Pues eso es muy claro, ya que
esta experiencia no existe, es falsa y solo es una idea social para lograr instruir
a las nuevas generaciones en el ámbito sexual. Si realmente existiera una
experiencia de este tipo, todas las personas serian muy claramente “eruditos
sexuales” ya que si tenemos facilidades gracias a la experiencia en las nuevas
tecnologías transmitida por nuestros padres, ¿no seriamos unos expertos en el acto
sexual todas las personas? Ya que si vemos nuestro árbol genealógico, muchas
personas sostuvieron relaciones sexuales por placer y por desear reproducirse
ya que nuestros padres tuvieron sexo, y los padres de nuestros padres lo
hicieron y sus padres, y los padres de los padres, etc., siendo esto más que
cierto, entonces eso significaría que la experiencia sexual que debería existir
hoy en día seria asombrosa, no existirían divorcios por insatisfacción sexual o
adulterio alguno ya que la gente estaría feliz en una relación sexual monógama y
no como realmente se ve en una mayoría de gente que tiene una relación sexual polígama
y egoísta. Demostrando claramente que esta experiencia es falsa e irreal.
A pesar de ello, si existe una herencia sexual
milenaria y esta es el deseo de reproducirse, que (no me dejaran mentir,
principalmente los hombres) provoca un deseo de sostener un acto que se desconoce
en absoluto, algo que se siente en las entrañas y principalmente en el pene o
la vagina, teniendo una sensación de excitación al ver una mujer mayor con un
cuerpo plenamente desarrollado o en las mujeres al ver a un hombre hecho y
derecho, con un cuerpo más que fornido y bello. Esta sensación de poner el pene en la vagina
de una mujer, una sensación sádica y que no perdona a ninguno, sensación de
buscar estar con un hombre asolas para poder satisfacer esta sensación desconocida
pero placentera que además es alimentada por la sociedad.
Este deseo sexual egoísta que nace a partir de los 11
o 12 años de edad, no es satisfecho (parcialmente) si no hasta el haber tenido
un acto sexual verdadero una o varias veces con una o varías parejas sexuales.
Este deseo tan fuerte es transmitido no por el conocimiento de lo placentero
del acto sexual, si no por lo necesario que es para el acto reproductivo, un
deseo sexual molesto y en algunos casos placentero que provoca una sensación de
incomodidad publica es solo un deseo genético heredado para el poder realizar
el acto reproductivo y mantener ha la raza humana viva.
De esta manera menciono claramente que una experiencia
sexual que los hombre presumen firme mente, que las mujeres buscan en hombres maduros,
no existe y que solo es una falacia social por el hecho de ser superiores
dentro de este mismo ámbito.
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