sábado, 21 de julio de 2012

Experiencia sexual, la mayor falacia


                La mayor ilusión masculina, lo que un hombre muchas de las veces desea y busca con esfuerzo además de presumir con orgullo ante sus amigos, presumiendo el numero de mujeres con las que ha tenido relaciones sexuales y claro presumiendo en algunos casos el numero de orgasmos que ella obtiene, mencionando firmemente la experiencia sexual necesaria para realizar este tipo de actos tan inmejorables e insuperables. El mayor sueño social que verdaderamente es una mentira y más que eso, es una verdadera falacia.
                Muchos de los hombres que tienen relaciones sexuales presumen el hecho de haber obtenido “sexo”, algunas mujeres presumen (en casos especiales y quizás selectos) el número de hombres con los que han tenido relaciones, mencionando que el hombre solo sirve realmente para ello; pero durante mi estudio, he logrado concluir que esta experiencia sexual es falsa. Este acto tan placentero y buscado (de manera principal por el hombre) es el acto más primitivo y que no ha sufrido ningún tipo de cambio durante miles de años y que ha sido trasmitido genéticamente durante la evolución del ser humano. Es verdad que el “sexo” se ha convertido en un acto con una ideología sentimental, dándole al acto sexual la mayor jerarquía en una relación, estableciéndolo como una de las bases para el hecho de mantener una relación duradera ó como realmente es y un grupo amplio de personas lo ve y lo hace, el acto sexual es puramente un acto egoísta, es la simple búsqueda del mayor placer humano. Pero la experiencia sexual ¿realmente existe?
                Esta es la pregunta que me formule y que ahora contesto con seguridad y bases, de manera clara y firme les digo que no existe tal experiencia.
                Para lograr entender de manera clara esta conclusión, debo mencionar y aclarar algunos puntos previos, con los cuales se lograra demostrar la razón de la inexistencia de la experiencia tan deseada y presumida.
                Para comenzar  mencionare algunos puntos de herencia genética. Muchas personas se sorprenden con el hecho de ver como es que las nuevas generaciones tienen una asombrosa respuesta con relación a las nuevas tecnologías y como es que la misma tiene cambios en extremo rápidos. Esto no es gracias a que unos alienígenas vinieron hace algunos años y se los mostraron a los ingenieros y científicos en sueños, tampoco es que un ser misterioso y elevado llegue a nosotros en sueños y nos presente esta tecnología, esto es gracias a nuestra herencia genética. Muchas de las veces cuando vemos a un bebe con su familia y se menciona algún rasgo representativo de el nuevo miembro, la familia en automático menciona “esos son los ojos de su mamá”, “es la nariz del papá”, “tiene el mismo cabello que su mamá “, dentro de todas esta herencia física, también hay una herencia cerebral e intelectual. Dentro de esta herencia cerebral e intelectual, va contenida una carga genética de muchas de las experiencias y conocimientos que tuvieron previamente los padres, ayudando ha que el hijo desarrolle con mayor facilidad el uso de las nuevas herramientas y tecnologías en este caso, demostrando que los niños de ahora no vienen con un chip en el cerebro.
                Pero ahora se preguntaran “¿qué relación tiene esto con la experiencia sexual?” Esta es una excelente pregunta ya que si previamente vemos que todas nuestras experiencias obtenidas son transmitidas ha nuestros hijos, ¿por qué no se transmite nuestra experiencia sexual? Quizás en este momento queden asombrados, perturbados o piensen que solo pienso en sexo y tengo una visión sexual sobre la situación, el como es que puedo pensar en ello, pues pienso en ello por que eso es lo que estudio y es lo que le interesa a la sociedad realmente, fuera de este falso puritanismo, el sexo es una de las bases y pilares de la sociedad; pero nos salemos del tema así es que regresemos a la explicación.
                Si se transmite la experiencia que se obtiene con el uso de nuevas tecnologías, con el aprendizaje escolar y con diferentes habilidades que nos cuestan trabajo obtener, ¿por qué no se transmite por igual toda la experiencia obtenida en el ámbito sexual? Pues eso es muy claro, ya que esta experiencia no existe, es falsa y solo es una idea social para lograr instruir a las nuevas generaciones en el ámbito sexual. Si realmente existiera una experiencia de este tipo, todas las personas serian muy claramente “eruditos sexuales” ya que si tenemos facilidades gracias a la experiencia en las nuevas tecnologías transmitida por nuestros padres, ¿no seriamos unos expertos en el acto sexual todas las personas? Ya que si vemos nuestro árbol genealógico, muchas personas sostuvieron relaciones sexuales por placer y por desear reproducirse ya que nuestros padres tuvieron sexo, y los padres de nuestros padres lo hicieron y sus padres, y los padres de los padres, etc., siendo esto más que cierto, entonces eso significaría que la experiencia sexual que debería existir hoy en día seria asombrosa, no existirían divorcios por insatisfacción sexual o adulterio alguno ya que la gente estaría feliz en una relación sexual monógama y no como realmente se ve en una mayoría de gente que tiene una relación sexual polígama y egoísta. Demostrando claramente que esta experiencia es falsa e irreal.
                A pesar de ello, si existe una herencia sexual milenaria y esta es el deseo de reproducirse, que (no me dejaran mentir, principalmente los hombres) provoca un deseo de sostener un acto que se desconoce en absoluto, algo que se siente en las entrañas y principalmente en el pene o la vagina, teniendo una sensación de excitación al ver una mujer mayor con un cuerpo plenamente desarrollado o en las mujeres al ver a un hombre hecho y derecho, con un cuerpo más que fornido y bello.  Esta sensación de poner el pene en la vagina de una mujer, una sensación sádica y que no perdona a ninguno, sensación de buscar estar con un hombre asolas para poder satisfacer esta sensación desconocida pero placentera que además es alimentada por la sociedad.
                Este deseo sexual egoísta que nace a partir de los 11 o 12 años de edad, no es satisfecho (parcialmente) si no hasta el haber tenido un acto sexual verdadero una o varias veces con una o varías parejas sexuales. Este deseo tan fuerte es transmitido no por el conocimiento de lo placentero del acto sexual, si no por lo necesario que es para el acto reproductivo, un deseo sexual molesto y en algunos casos placentero que provoca una sensación de incomodidad publica es solo un deseo genético heredado para el poder realizar el acto reproductivo y mantener ha la raza humana viva.
                De esta manera menciono claramente que una experiencia sexual que los hombre presumen firme mente, que las mujeres buscan en hombres maduros, no existe y que solo es una falacia social por el hecho de ser superiores dentro de este mismo ámbito.

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